Archivo inundación 2016

Casa Tomada, Casa del Bicentenario. Directora: Valeria Gonzalez. julio-diciembre 2016.

El archivo se articula en tres procesos 1- el trabajo histórico de m7red sobre inundaciones 2- el texto “filosofía política de las inundaciones” y 3- una conversación con Valeria Gonzales en torno al problema estético y político que implica exponer una inundación.

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el archivo compilaba todo tipo de material (objetos, líquidos, textos, imágenes), entrelazando una lectura de las noticias, textos históricos e informes científicos.

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el archivo se articulaba en torno a un conjunto de “categorías” que derivaban y combinaban conceptos que emergían del archivo. (comida, obranza, insurgencia no humana, enlaces, y otras desarrolladas en parte como terreno, brecha, exceso, etc.)

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COMIDA

La comida no es simplemente la producción de alimentos. La comida es una manera de habitar un territorio, un enlace particular entre las diversas escalas del mismo, por lo tanto una instancia política de autonomía o sumision.

La soja, el desmonte, la urbanización son la inundación, pero también lo son los ríos, los bañados, los bajos, la discriminación de que inundación queremos pasa por el plato que tenemos frente.

Entre el año 2001 y el 2002 el Grupo de Reflexión Rural e Ignacio Lewkowicz intentaron definir un campo de acción para un el estado de disolución de la Argentina, pero era un programa de acción política inédito, la noción de catástrofe articulaba humanos y no humanos, la política tenía que ser redefinida como una crítica a la polis, una crítica a la ciudad como dispositivo de globalización y abstracción, como único modelo para la política;en la ciudad allí no se sabe lo que se come, se pierde completa percepción de la red real de soporte de vida. Catástrofe estética, desconocer nuestros entrelazamientos efectivos con las cosas, del campo con la ciudad por ejemplo, es el principio de de-potenciación colectivo..

Durante la crisis del 2001-2002 mientras vastos sectores de la población no podían alimentarse, la aplicación del modelo biotecnológico a la pampa húmeda, la “zona núcleo” de la agricultura, prometía escalar la producción de alimentos para hipotéticas poblaciones de ultramar. Tenemos la capacidad de producir alimentos para 300 millones de personas se decía, cuando en realidad gran porcentaje de esa producción era forraje. Esta dislocación entre producción de alimentos y comida es la catástrofe del territorio en tanto tierra, es la catástrofe que permitio usar el suelo como propiedad. Lo que llevaba a decir a otros que el problema de los alimentos era de distribución y no de producción, un problema de gestión.

El proceso de comoditización implica desligar los alimentos de los ciclos reproductivos del suelo, y convierte a lo potencial, los alimentos, en un nodo privilegiado de cruce de flujos financieros, logísticos y propiedad intelectual.

La producción de alimentos se convierte en la consigna para una interpretación continua de un modelo espacial que va desde la Sociedad Rural Argentina a Perón inclusive cuando desde un análisis geopolítico aseguraba que las ventajas comparativas del suelo nos confería una posición de vanguardia en la próxima guerra por las proteínas.

OBRANZA

Las inundaciones no tienen solución. La inundación es un estado ajeno al par problema/solución. La obra por su parte presenta lo existente como fruto de aquella tensión. La obra se presenta como aquel final del estado incierto que es la inundación, contiene la promesa del olvido del tipo de relación violenta que tenemos con lo no humano. El anuncio de la obra es ya parte de aquel olvido.

La obra perfecta de manejo de aguas en una planicie de inundación, implicaría la transformación radical de los ecosistemas y sus enlaces, de su temporalidad, que serían reemplazados por artilugios ingenieriles; pero el desagüe perfecto termina movilizando los desequilibrios hacia otros lados, la solución sólo desplaza el problema, reclama siempre nuevas obras, su condición la rotura de los enlaces existentes.

La obranza, el estado del obrar, es un estado proliferante de acción permanente sobre la materia, la energía y la información, por tanto también y sobre todo sobre la vida; aquí la acción es entendida como solución, como extinción de un estado accidental, lejano a la norma o la esencia ausente o perdida. La obranza no es exactamente la acción, es la acción que quiere olvidarse de sí misma.

La innovación, la forma en que se presenta hoy la obranza, es por ahora una forma de la acción capturada por la necesidad ciega de la transformación por un lado y por el modelo del binomio problema/solución.

Esta categoría positiva de las inundaciones, positiva y proyectual de las inundaciones, que opera allí en el límite de la intención, donde la intención y el control lindan y se retroalimentan con lo incierto e intencional, lindan articulandose, haciendo sistema; por eso la construcción de inundaciones tiene un carácter utilitario y autodestructivo simultáneamente.

Las inundaciones, cada vez más frecuentes, cada vez mayores, de tal manera que podemos hablar de un continuo de noticias sobre inundaciones, un permanente flujo de inundaciones e información sobre inundaciones. Podríamos imaginar una tierra uniéndose por partes más que un flujo circunstancial de agua sobre una tierra que se supone firme. Si tomamos el periodo de los últimos diez años no hay año que no haya tenido su gran inundación, así como al mismo tiempo crecen paradójicamente las sequías, los últimos cinco años han tenido cada uno mas de una gran inundación, intensas, encadenadas y progresivamente macroregionales.

Críticas con distinto signo político coinciden en que el fenómeno de las inundaciones es un efecto colateral del neoliberalismo, del industrialismo o del extractivismo imperante, de la corrupción de un sistema político agotado. Un tercer elemento que gana espacio para explicar las inundaciones, el cambio climático, al que los ecologistas tratan también de subproducto in- intencional de un sistema capitalista que está devastando la tierra.

Queremos indicar que las inundaciones, la inundación, no es un estado provisorio ni colateral, es el estado mismo de un sistema en pleno funcionamiento, y es un estado constructivo, de permanente obranza; es la cultura de la expansión de lo urbano y de lo rural, de la obranza continúa en busca de efectos inmediatos, y su sensibilidad abstracta, sus sentido de lo abstracto como real, de la sensualidad de lo abstracto como motor del tiempo humano.

La inundación es un fenómeno, un aparato, una guerra compleja, multicausal, no mecánica, no saturable, un sistema abierto con un proceso abierto, sometido sin embargo a fuertes determinaciones, a presiones humanas constantes, a presiones y condiciones de otras fuerzas a los que los humanos no les han dejado más posibilidades que cooperar, coadyuvar, que aportar a la inundación rampante.  

Sin embargo así como el cambio climático contiene un proyecto y no es sólo un epifenómeno o subproducto del obrar y del capitalizar los flujos de energía materia e información, un proyecto neolítico de hacer de la tierra un jardín, para hacer productiva la tierra, para que dé sus frutos a la mano del hombre (en masculino) hay que transformar el clima de aquella tierra hacerlo benigno, desmalezar y forestar dar sombra allí donde la tierra es muy caliente, quitar la fronda allí donde el sol no llegue; la inundación contiene algoritmos constructivos y proyectos de transformación de la tierra en una tierra para el hombre.  

La construcción de inundaciones como aparato de percepción o como axiomatica analitica articula dispositivos heterogéneos en los que el hacer de la tierra un mar, una laguna, hacer crecer un río allí donde no lo había, concentrar el agua dispersa, son acciones direccionadas, programadas, deseadas; puestas en red de materiales e informaciones con el fin de recrear mares o flujos de agua.

La construcción de inundaciones intenta agrupar y relacionar algunas técnicas de manejo de agua, pero no a la manera de un catálogo, sino a partir de lo que allí en la tierra y el territorio hace sistema, localiza lo global. Técnicas de manejo de fluidos, como el sanjado, la canalización, la polderización, el endicamiento; muchas de estas técnicas se llevan a la práctica de manera micro-territorial, muchas de ellas técnicas y prácticas humildes, técnicas completamente diseminadas y activas; miles de canales rurales clandestinos hacen sistema invariablemente, y su objetivo es llevar las aguas valle abajo. La grandes represas son la suma y la complejización de todas esas técnicas menores, la transformación de esas técnicas en tecnología y allí la creación de valles de inundación no es accidental es el objetivo mismo del endicamiento; envueltas en el sueño geopolítico de muchos gobiernos expansionistas y militares son también más o menos secretamente reservorios potenciales de inundaciones contra países limítrofes, ciudades y territorios aguas abajo.

Esta categoría positiva de las inundaciones, positiva y proyectual de las inundaciones, que opera allí en el límite de la intención, donde la intención y el control lindan y se retroalimentan con lo incierto e intencional, lindan articulandose, haciendo sistema; por eso la construcción de inundaciones tiene un carácter utilitario y autodestructivo simultáneamente.

INSURGENCIA NO HUMANA

A lo que los hombres hagan, Gaia sobrevivirá, y sin dudas sobrevivirán los innumerables vivientes que son los verdaderos artesanos de la Tierra como un planeta viviente; los microorganismos.  I. Stengers

¿Es la insurgencia un atributo exclusivamente humano?
¿puede una agencia sin voz reaccionar o resistir? ¿puede “organizarse” para encontrar nuevos puntos de equilibrio, para escapar a la coerción y destrucción?
Puntos de equilibrio peligrosos para humanos en reemplazo de los que les fueron arrebatados son alcanzados por los colectivos no humanos, el paisaje es hoy un paisaje migrante. Vemos hoy una movilización de las cosas, una logística no humana que inmensas redes de vida, matéria e información implementan para reconectar sus flujos primarios, para reestablecer sus modos evolutivos a tiempo no humano. Esta resistencia no humana toma la forma de un corrimiento generalizado de los soportes de vida, los “siervos ecosistémicos” emprenderán una dialéctica del amo y el esclavo, es una lucha a muerte. Una respuesta emergente a una acción sistémica; la violencia humana.

La insurgencia no humana es la respuesta de los elementos y los seres a la guerra que el aparato urbano-industrial libra contra ellos.

DES-ENLACE

La re-producción de las condiciones de vida no es ya algo dado, por tanto es el lugar desde donde debe construirse lo político.

El progreso en la producción de lo nuevo, o como producción de lo nuevo, se basa en el dominio de aquello que se repite y se regenera, la fuerza de trabajo humano y no humano, el ciclo de los elementos y las plantas. Se transforma la re-producción en un ciclo de producción y destrucción.

Nuestra práctica política, completamente permeada por la economía y la idea de crecimiento, parece incapaz de percibir la diferencia entre producción y reproducción, la segunda aparece para los ojos modernos desarrollistas globales como un caso de la primera; pero es aquí que se cuela una idea del orden de lo religioso, una noción del orden de la creación irrumpe la relación de la cultura occidental con otras culturas, especies y ecosistemas; la producción es construcción de lo nuevo, poder de la voluntad y el espíritu sobre la materia; la reproducción es aun vista muy entrado el siglo XX como algo dado, el ritmo cíclico de la Naturaleza, infinito y brutal, extenso y repetitivo. El progreso en la producción de lo nuevo, o como producción de lo nuevo, se basa en el dominio de aquello que se repite y se regenera, la fuerza de trabajo humano y no humano, el ciclo de los elementos y las plantas. Pero la re-producción plantea el problema complejo de lo autopoiético, de aquello que se construye a si mismo mediante enlaces con lo heterogéneo, no son ciclos a la manera de círculos cerrados sino de lazos de pasaje entre lazos de pasaje, entrelazamiento múltiple y heterogéneo de materia, energía e información. La producción generalizada, el crecimiento de la infraestructura y la violencia humana obtiene su materia, su energía y su información mediante la rotura y la parasitación de esos lazos, ha de ser necesario el diseño para sistematizar y obtener un control sobre estos pasajes, es el diseño del desplazamiento, del que se sabe se va a obtener en un corto plazo y de una vez aquello que se obtiene muy lentamente entre muchos pero que puede regenerarse. La pulsión de la producción tendría que ser pensada términos estéticos y religiosos, al mismo tiempo que se coloque a la re-producción en un campo político.

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