Filosofía política de las inundaciones

 

Mauricio Corbalan y Pio Torroja junio 2016. Publicado en Revista Mancilla n° 12-13.

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“… y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces: no alzará espada gente contra gente, ni se ensayarán más para la guerra.”

Isaiah 2:4

El mapa del cartógrafo constituye un plano de cantidades constantes superpuesto a un plano de intensidades variables disueltas por las leyes y cálculos de la representación geográfica. La apropiación científica del paisaje se intensifica, hasta convertirse en la herramienta decisiva del gobierno, en busca de las fronteras del Estado. En 1875, en plena guerra contra los indios, Alsina confía en la ciencia geográfica como solución final. La derrota del enemigo —esto es, del desierto, pues “el plan del Poder Ejecutivo es contra el desierto para poblarlo y no contra los indios para destruirlos” — depende del paso de la estimación inexacta del baqueano al cálculo científico del geógrafo.

“Sarmiento en el desierto”. Exceso de vida, instinto de muerte. Fermín Rodríguez Gutiérrez

Mayo, 1985; el agronegocio comenzó con las inundaciones

El negocio comienza con las inundaciones ¿pero qué es el “negocio”? Tendemos a pensarlo como un accidente o como concentración en un punto, es un accidente en la trama de un flujo normal o legal, entonces es robo o corrupción, concentración es poder o propiedad. En general es otra forma de decir “economía” o de nombrar la parte real de la economía; a los asuntos del oikos, de la esfera privada podríamos decir ahora, les corresponden las pasiones individuales humanas, la codicia, la avaricia. Pero la suma de muchas esferas privadas no constituyen una esfera privada de mayor tamaño.

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“Arrendar tierras ha sido una práctica común en Argentina, tanto como en cualquier otra parte del mundo, o tal vez más. Mi padre también arrendó tierras, y ha seguido reinvirtiendo las ganancias de trabajar tierras propias y arrendadas en comprar más tierras. Para mí el momento más iluminado fue en 1986. Grandes extensiones de tierra en toda la provincia de Buenos Aires estaban inundados desde hacía dos años, incluyendo el campo de mi familia, y el consenso entre los agricultores era que la tierra necesitaba descansar para prevenir la salinización. Pero yo había estudiado el proceso de la dinámica de la sal en el suelo y lo sabía mejor. Entonces les arrendé la tierra inundada a los agricultores. En ese primer año de 1987, arrendé 1.000 ha gratis, y prometí devolvérselas a los propietarios como tierras de pastoreo. Funcionó, e hicimos mucho dinero. En 1988, arrendamos 4.000 ha, y nuevamente funcionó. También visité los Estados Unidos durante un mes, y me convencí de que la siembra directa era el camino correcto para los suelos argentinos, e implementé la tecnología en nuestras tierras arrendadas. Esto se convirtió en la primera piedra fundacional de lo que Los Grobo han sido desde entonces: generación de valor impulsado por el conocimiento. En 1989 descubrimos la segunda piedra fundacional de Los Grobo. Queríamos arrendar 10.000 ha pero no teníamos las maquinarias ni la gente para operar toda esta tierra. Entonces los contratamos también. Desde aquel día, Los Grobo es una red, una red basada en el conocimiento.”

 

La información es un flujo que quiere diseminarse a la mayor velocidad posible y ocupar todos los espacios a su alcance, es costoso controlarla, idealmente es un régimen donde no hay propiedad ni concentración sino performatividad. El intrigante es una figura del operador de la información, no le es conveniente actuar en descubierto, o directamente evitar actuar. El intrigante monopoliza algo intangible, la información; el productor de conocimiento crea y produce a partir de la información un intangible de segundo grado.

 

El modelo financiero territorial de Grobocopatel surgió mucho antes que se instalara el complejo de semillas genéticamente modificadas. Y surgió a causa de las inundaciones. La imposibilidad de disponer de las tierras anegadas por las inundaciones de mitad de la década del 80 en la provincia de Buenos Aires, dio lugar a una incertidumbre que permitió su comoditización. La siembra directa, que fue una especie de principio de mínima acción, y que se suponía más ecologico, permitió pasar de una labor constante en la tierra, lo que implicaba más gente viviendo en los campos, a un proceso de producción sobre la tierra. A diferencia de laborar la tierra y habitar en ella, el arrendamiento y la producción industrial se planifican como proyectos de intervención con fechas de inicio y fin. La conquista del desierto se dio a través de la producción de propiedad, esa fue la primera revolución del la pampa, la del suelo; la segunda revolución, la del agronegocio evita la propiedad, es una revolución nómade del conocimiento.

14 de agosto, 2015; Las fronteras son las capas dislocadas

“La siembra directa no es un factor que provoque inundaciones, sino por el contrario contribuye a que esto no suceda” (Asociación de productores de siembra directa.)

 

Pilar es uno de esos municipios del área metropolitana donde chocan dos fronteras en expansión, la urbana y la rural, es la zona donde comienzan las cuencas bajas de los tributarios estuariales, sistemas que comienzan indefinidamente en el corazón de la región pampeana y atraviesan una de las superficies más densamente construidas de Sudamérica, para llegar al Río de la Plata canalizados, entubados, muertos en “sarcofagos hidraulicos” cuyos cauces y riberas estan “forrados con oro y cemento”. Todo lo que esté en el medio y no sea “fecundable”, según la expresión de Sarmiento para el desierto expectante, será atravesado y sepultado por el avance de aquellas fronteras. El avance es una operacion en varias dimensiones, en varias dislocaciones. Hay una primera dislocación satelital que genera la in-formación de la tierra, hay un cambio del ciclo y la localización de semillas y materiales, de la arena, la tosca y el barro, pero hay una especial intensidad en la creación de una capa superficial de espesor variable en algunos centímetros y varios metros. Desde la frontera rural crece una capa impermeable como consecuencia de la siembra directa de soja, que con el correr de los años produce la formación de una estructura laminar y compacta, cuasi impermeable a las precipitaciones, la misma planta de soja absorbe muy poca agua, 30 milimetros por hora, en comparación al monte nativo o a la pastura convencional, entre 300 y 100 milimetros por hora; el agua corre por la superficie sin absorberse pero con el tiempo va, paradójicamente saturando la napa que ha subido desde los 10 metros de profundidad hasta un metro o menos. En la expansión de la frontera urbana esta capa superficial es la encargada de la producción dominial y la eliminación de plantas, animales e insectos silvestres a través de la construcción de rutas, calles, veredas, pastos y jardines. Es una transformación radical del suelo porque cada construcción y jardín implican el corte y el dest

rozo de un micelio ecosistémico, la remoción y transporte de un recorte en ese tejido, y el posterior relleno con materiales que empobrecen o anulan la relación entre el aire y agua en suspensión y las capas más profundas de tierra y los acuíferos. La forma actual de estas fronteras, intensas en esa capa superficial, son parte de una operacion violenta de rediseño legal y material. Pero sólo si podemos separar violencia de crueldad, la crueldad tiene un sentido antropocéntrico que impide describir el carácter inquietante, relacional y distribuido de esta acción”, que según la entiende Alejandro Kaufman “disuelve, disgrega, desvanece aquello que en forma contraria prevalece como cohesión, unión, vínculo y lazo”, la violencia no produce una herida en un cuerpo que parcialmente se altera, o la desaparición de un figura sobre un fondo que se altera también parcialmente, sino que “desune, desenlaza, desvincula,dispersa” ese mismo fondo. Hannah Arendt describe la violencia como “medio siempre a-político o prepolítico”. La rotura de la relacionalidad existente y potencial es la forma que toma en las fronteras rurales y urbanas la guerra contra la tierra.

24 de septiembre, 2015. Gobernar es urbanizar

La presidenta envia al congreso la “nueva ley de hábitat” que servirá para “regularizar la situación dominial de propiedad de más de medio millón de familias de la República Argentina”. El preámbulo de la constitución reza que Argentina se ha constituido “para todos los hombres del mundo que quieran habitar su suelo”. Esta consigna política-ecológica de la organización nacional de la generación del 80, hacer el suelo habitable para que sea poblado por contingentes de excluidos venidos de otras tierras, des-terrados y expulsar de él todo lo que no lo haga productivo, nos demanda analizarla nuevamente en el contexto de lo que se ha dado en llamar “segunda revolución de las pampas” que ha producido una nueva reconfiguración territorial con rasgos todavía no suficientemente explicitados. La segunda revolución de las pampas es la consecuencia de los profundos cambios en el modelo de organización de la agricultura de las últimas décadas. Esta reorganización de escala global tiene a corporaciones transnacionales como su principales actores. Pero, la primer empresa agrícola del mundo certificada es Argentina: “Los Grobo”, de la familia Grobocopatel.

Los Grobo han venido perfeccionando desde mediados de la década del 80, un modelo de construcción de redes para gestionar la producción de los suelos. Esto ha derivado en una metodología de territorios sustentables, certificada por consultoras globales donde lo que menos importa es la propiedad de la tierra (aquel dispositivo que dio origen a los dueños de la tierra) sino la creación de un ecosistema de negocios mediante la aplicación de conocimiento y tecnología intensiva escalable mediante la producción de patentes de semillas, software, control de plagas, etc.

Esto es lo que se ha dado en llamar “el agronegocio”.

Si partimos de la hipótesis espacial implícita en el preámbulo de la constitución, la de habitar el suelo, el esquema al que estamos acostumbrados desde fines del siglo XIX, (una consecuencia directa de aquella revolución) la producción de “campo y ciudad”, hoy nos parece insuficiente para describir las transformaciones territoriales en curso.

En una nota reciente sobre el déficit habitacional en Argentina apareció esta afirmación:

“Hace unos 150 años se decía que Gobernar, en la Argentina, era poblarla. Perón decía unos 100 años después que Gobernar era crear trabajo. Y hoy podemos definir, sin el menor temor de equivocarnos, que Gobernar, es urbanizar.” (red tecnopolitica).

En esta “segunda revolución de la pampas” pareciera ser que el objetivo de la reconfiguración es el suelo y esto tiene consecuencias directas sobre la población y el territorio. El territorio es transformado con el exclusivo propósito de producir, y como efecto colateral ya no puede ser habitado.

Según Jorge Rulli, la expansión global del modelo de agronegocios ha generado masivos vaciamientos de poblaciones desterritorializadas según lo requieren los regímenes de producción agropecuaria en gran escala del agronegocio. A su vez, los desplazamientos hacia las periferias urbanas han producido un profundo fenómeno de incomprensión de la ruralidad, ya que “la izquierda urbana ha reivindicado para esos condenados de la tierra recién arribados a los conurbanos de pobreza, su derecho a vivir en la ciudad, cosa que en la práctica significa el poblamiento precario de zonas bajas inundables o altamente contaminadas, cuando no directamente el tener que habitar sobre antiguos basureros y enterramientos industriales.”

Del derecho a habitar el suelo argentino al derecho a la ciudad, gobernar es urbanizar

23 de enero, 2016, Paranacito

A lo largo de la ruta 12 en la provincia de Entre Ríos, hace meses los que escapan de Villa Paranacito por el agua han comenzado a acampar en la vera de la principal autovía del Mercosur, cerca de sus casas, para que no los roben; nadie los ha evacuado, resisten. Unos con casillas de madera, otros con carpas y casas rodantes han comenzado a ocupar la banquina.  Mientras gigantescos camiones van y vienen de Paraguay, Uruguay o Brasil, muchos se han traído los pocos animales que han podido recuperar y han organizado unos corrales a la vera del camino. Un alambre con estacas divide el pastoreo de los animales del asfalto. Algunos están hace meses, y piensan que permanecerán allí un año o más. Hay que esperar que baje el agua y les permita volver. Lo que se puede es ocupar los márgenes del flujo del comercio internacional que no se interrumpe; no hay piquete, no hay nada ni nadie a quien representar, no tiene sentido parar los vehículos y contarles lo que se ve a lo largo de toda la ruta. La ciudad y las islas se han angostado sobre la circulación.

28 de enero, 2016; estado de emergencia

El 28 de enero el Estado nacional declara “Estado de Emergencia Hídrica” en el territorio abarcado por el litoral y la región pampeana de la República Argentina, debido a las intensas precipitaciones acaecidas en el segundo semestre del año 2015, provocadas por el fenómeno climático “El Niño”, formado por el presidente Mauricio Macri, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro del Interior, Obras Públicas y Vivienda, Rogelio Frigerio. El artículo tercero instruye llevar a cabo todas las negociaciones destinadas a lograr financiamiento externo que permita adoptar en forma inmediata las medidas necesarias para afrontar la situación crítica expuesta en los considerandos”. Llama la atención que de alguna manera que las funciones de normalización que ahora recaen en el ministerio de seguridad, vuelvan en parte al ministerio del interior pero el poder de policía parece ahora encarnado en la producción de obra pública. La emergencia sólo puede dictarse en situaciones excepcionales, establece en este caso una zona excepcionalidad hídrica en la que se deben “atenuar los efectos climáticos de manera eficiente”. La indeterminación entre excepcionalidad y obra pública mediante el estado de emergencia en la región clave de la producción agrícolo ganadera, la región más urbanizada del país, parece pivotar sobre el agua, el agua que debe ser defendida en el caso de la ley de humedales y el agua que hay que normalizar en el estado emergencia. Durante mayo del 2014 la región fue escenario de un ejercicio conjunto de las fuerzas armadas organizado por el ministerio de defensa y el comando operacional, el UNIDEF (Unidos para la Defensa) Litoral; desembarcos desde el buque multipropósito ARA Ciudad de Rosario en el río Paraná e infiltraciones con ayuda de helicópteros Mi-171 y aviones Pucará. El objetivo era volver a obtener el dominio de la hidrovía como medio de comunicación ante una invasión enemiga simulada, de  acuerdo a lo que establece la doctrina de la Defensa Nacional. El Unidef es parte de Plan Ejército Argentino 2025 (PEA 2025), un proceso de modernización y cambio de paradigma de las fuerzas armadas lanzado en 2006 por la ministra de Defensa Nilda Garré, su doctrina; “la guerra por los recursos”, donde un conflicto por el agua dulce es la mayor -y posible- amenaza que el Ejército visualiza para la Argentina en las próximas décadas. Se plantea la división del país en tres grandes zonas estrategicas, el acuífero Guaraní y la región mesopotámica son una de ellas. El Paraná es una línea imaginaria dibujada sobre un sistema de aguas cambiantes e interconectadas a las que hay que defender de un enemigo exterior. Frente a estas hipótesis extremas el rol del ejército y otras fuerzas que recurrentemente efectúan tareas de ayuda, seguridad y logística frente a la catástrofe recurrente de las inundaciones debe interpretarse quizás como el de la normalización en un conflicto interno de baja intensidad y máxima extensión

2 de febrero, 2016; Pilar

Sobre el fondo de juncales de la reserva natural del Pilar a escasos dos meses de haber asumido como presidente, Mauricio Macri junto con Vidal, gobernadora de la provincia de Buenos Aires, Bergman, ministro de ambiente y desarrollo sustentable, y Ducoté, intendente del municipio, anuncia una nueva ley para proteger a los humedales. La reserva es parte de la planicie de inundación del río Luján y uno de las zonas de mayor desarrollo y especulación inmobiliaria de los últimos 20 años. La “cuenca” del río luján cuyo cauce, una sangría de entre unos 5 a 8 metros de ancho promedio, es en realidad un mosaico de arroyos, bañados, bajos, meandros, plantas y animales, que se expresa cíclicamente al inundarse la planicie por la que se articula y disemina, que en su tramo final tiene una pendiente de algunos milímetros por kilómetro, y llega entonces a mostrar un ancho de ocho kilómetros; mosaico que podría podría pensarse como un sistema de teselas que transporta y procesa flujos solares y materia, un sistema no exento de enemigos y conflictos. Para un gobierno aferrado a la figura de la “gestión” resulta extraña esta afirmación: “los humedales ocupan casi un cuarto del territorio de Argentina”, es extraña por que esta hablando de una superficie cuatro veces más grande que la de Uruguay, y que en relación al resto del país y a la región no puede dejar de tener un sentido geopolítico; es probable que no estemos comprendiendo bien que significa la “gestión”. Claro es que declaraciones de este tipo son maniobras distractivas, pero también son síntomas, indicaciones inintencionales de obstáculos, temores, dimensiones, asuntos, tipos de complejidad. Los humedales, sobre todo los esteros del Iberá, se superponen casi totalmente con la zona argentina del acuífero Guaraní, que llega en el norte hasta Brasilia y al Río de la Plata en el sur, y que es la tercera reserva de agua dulce del planeta. “La norma es para poner un freno al cambio climático que tanto está perjudicando al mundo y a nuestro país”; hay tres escalas superpuestas en el anuncio, una local, en Pilar, una nacional y regional, digamos del Mercosur, y una internacional y planetaria. La cuestión ambiental pudo servir como anuncio para ganar tiempo en el armado del incipiente e improvisado gobierno, es un anuncio a la ligera, pero es multiescalar y geopolítico.    

11 de febrero, 2016; conversación

Guerra contra el desierto, es una guerra de la civilización contra la barbarie, la barbarie existe porque existe el desierto. Civilización es el modelo urbano, y debe ser entendido en el proceso de constitución del Estado Argentino como una guerra a la tierra para producir el suelo. Casi ya no hay diferencias entre ciudad y campo, el campo es exterior incluido en la ciudad. Lo que no es ciudad ni campo, la tierra o las tierras, tiene que ser reducido a islas o reservas. Guerra contra la tierra, esta es la pacificación , el hacer desaparecer la tierra en una guerra contrainsurgente geocognitiva; por eso no hay mas enemigos en una tierra pacificada o lo son todos, como objeto del control policial. La violencia es una parte integral del control en tanto que es una operacion de desunión, lo que estaba cohesionado mediante enlaces (de materia energia e informacion – amor) tiene que ser recortado en reservas, violentado mediante su desconexion.  El gobierno de esta urbanizacion no es un gobierno de las causas, sino del control de los efectos, del el devenir y del desenlazamiento no pueden preverse sus efectos, pero sí controlarlos, moldearlos o aprovecharse de ellos. Gobernar es des-terrar, recortar de la tierra, transformar la tierra en suelo.

Desde Pilar, y en general desde el el último borde del conurbano, aparecen dos modelos que describen bien la frontera rural y la urbana, Los Grobo y Nordelta. Ambos son irreductibles al negocio en un sentido tradicional, ambos se entraman en procesos de pacificación y despolitización, ambos contienen momentos de logica militar, Nordelta es parte de la “guerra de los caños” y del esquema “cinturón ecologico”, Los Grobo pueden asociarse a ex ministros de defensa. Ambos ejercen violencia y abstracción de la tierra.

 

16 de febrero, 2016; proceso de paz

En medio de las negociaciones en La Habana Juan Manuel Santos envia a su hermano Enrique para reunirse con el jefe guerrillero ‘Timochenko’, como parte de las conversaciones Gustavo Grobocopatel, se reunió con negociadores del Gobierno y de las Farc.

¿Qué hacía un empresario multimillonario del agro hablando con los guerrilleros de las Farc en La Habana?

Grobocopatel publicó en Twitter una foto suya sentado en un asiento de avión junto al presidente de Colombia Juan Manuel Santos, ex ministro de defensa del presidente Uribe.

Santos diseñó y ordenó en 2008 la llamada operación Fénix, donde la fuerza aérea colombiana bombardeó una zona de la selva ecuatoriana en la que murieron 22 guerrilleros incluyendo al comandante segundo de las Farc Édgar Devia alias “Raúl Reyes”. “El ataque produjo una crisis diplomática regional por la violación colombiana de la soberanía territorial ecuatoriana”;

Desde la presidencia Santos lanza en 2012 un proceso de paz con las FARC, con la mediación de Cuba y Noruega. El objetivo es la pacificación de los territorios y su incorporación un marco productivo internacional. La pacificación implica una despolitización total del conflicto mediante el reconocimiento estatal de muchos de los objetivos políticos de los revolucionarios. Las Farc han anclado todo su discurso revolucionario histórico en la defensa del acceso a la tierra. Para avanzar y garantizar los objetivos, las Farc piden el reconocimiento de los derechos de las víctimas y la desaparición de la figura del “enemigo interno”, junto con la propiedad de la tierra; hay avances, pero, “como siempre, el problema es quién les compra los productos y quién hace las inversiones que exige un cultivo para ser realmente competitivo”. Eventualmente “Grobocopatel podría asociarse con ellos porque les respeta la propiedad de la tierra, les garantiza recibir utilidades y podría darles trabajo”. “Lo acordado en La Habana podría tener un carácter reparador con el acceso integral a tierra”, pero, dice Grobocopatel “¿qué sigue? Lo que sigue es progreso a base de conjuntar las parcelas, generar sinergias, economías de escala, etc. El futuro es la empresa. La tierra no es lo importante.”

27 de abril, 2016; refugiados

En un debate televisivo con Enrique Viale, abogado ambientalista, Felipe Solá, ex gobernador de la provincia de Buenos Aires, ex ministro de agricultura e ingeniero agrónomo, comete un lapsus al que debemos prestar atención: ”Las autoridades de las provincias de Entre Ríos y Corrientes no han sido capaces de instalar en Buenos Aires el drama que tienen, la cantidad enorme de refugiados que tienen, la cantidad enorme de agua que viene bajando”. Refugiado es una palabra que circula permanentemente en los medios, es un indicador de la inseguridad global, del drama de los países periféricos. Tiene un sentido espacial inquietante, refugiado remite al grupo humano obligado a abandonar su país en situaciones de peligro, el abandono del país implica el cruce de sus fronteras; este abandono o huida puede estar implicando la desaparición del pais de que huyen y de sus fronteras tradicionales, o es parte de algun tipo de expulsión o destierro. Des-tierro es una figura que podría alegorizar este lapsus, la pérdida de la tierra. En el lapsus podemos imaginar incluso una oposición entre evacuado, desplazado interno, o discriminado ambiental, y refugiado, una categoría con determinaciones legales, políticas y mediáticas específicas. Qué frontera están cruzando los inundados aun cuando la mayoría de las veces no se mueven de sus lugares? Al mismo tiempo la imagen del refugiado es la del conflicto y la violencia militar, del cierre de las fronteras ¿Qué puertas se les están cerrando? Cual es el exterior al que están siendo expulsados?

2020; sueño

“Soñé que corría el año 2020 y nos encontrábamos sentados con Paula tomando un café en un bar de no sé qué pueblo de campo. Podría ser algún lugar de África o de Europa del Este. O una aldea de la India, de la altillanura colombiana o de Brasil. Escuchábamos hablar a dos campesinos del lugar sobre el desarrollo de la agricultura y su industrialización, sobre nuevas tecnologías y nuevas formas de organizarse, de cómo el progreso había venido a su pueblo y de cómo los jóvenes ya no se querían marchar. Los escuchamos hablar de muchas cosas con felicidad y esperanza, hasta que uno de ellos preguntó: ¿Por qué se llamará Los Grobo esta empresa de acá?” Gustavo Grobocopatel.

mayo 2016

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La segunda revolución pampeana es el éxito de la ciudad sobre el campo y la tierra, la urbanización del mundo rural, es una revolución que comienza con la inundación, con la catástrofe y el destierro, la producción de refugiados, es una revolución que a la abstracción del arado y las líneas de tierra paralelas y removidas, del alambrado, de la partición de la tierra por los terraplenes ferroviarios, de los los incipientes trabajos de canalización, pero que aún funcionaban como dominio primario de la tierra mediante la ocupación y la propiedad, y que permitía aún algún tipo de vida rural en menor escala, le sobreviene la segunda revolución de la  abstracción, donde el conocimiento suplanta a la propiedad y la financiarización a los medios de producción, destrabando la molesta fijación de la producción al suelo, a la tierra. El intento de finalizar la labor, que aún devolvía algo de lo que le sacaba a la tierra, por medio de la producción. No hay apego, ni propiedad, no hay ciclos vividos en compañía con la tierra en busca del beneficio humano y concentrado, sino proyectos con principios y fines que se mueven en un espacio liso de las planicies suramericanas, desde el sur de la pampa hasta las zonas de reserva campesina Colombia. La brutalidad y sofisticacion de esta fuerza geocognitiva cambia de escala las previas revoluciones rural-urbanas, se exponencia el desprecio por causas y efectos con los que hay que mediar, la producción de riesgo y ruina, pero también el control por medio de la puesta en movimiento y precarización de poblaciones humanas y no humanas. La fuerza geocognitiva está a escala de los mosaicos ecológicos continentales y ahora las tierras y la tierra muestran su furia y debilidad. Habrá lo que se llamaba política, pero que no sabemos como pueda llamarse si pierde esa vinculación excluyente con lo urbano, si el otro es también la tierra.  

 

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