mil cuencas

entretexto con Esquivando charcos. Las Cuencas Metropolitanas publicado por Brian Covaro en Lasocialinformacion (un texto en construcción permanente)

Las Cuencas Metropolitanas

Si tuviésemos que expresarlo de alguna manera figurativa, podríamos decir que la mayoría de las personas de este país, pisa agua. Es decir, gran parte de la población reside en las cuencas metropolitanas de CABA y el conurbano bonaerense.

Lo que denominamos Cuencas Metropolitanas, son las 12 cuencas que se sitúan, como dijimos, en AMBA, más algunos partidos bonaerenses al sur y al oeste de la capital. Estas cuencas alcanzan algo menos de 9.000 km2 de superficie. Representan menos del 3% de la superficie de la provincia de Buenos Aires y CABA.
Las cuencas metropolitanas, son Radio Antiguo, Vega, Erezcano, Ochoa, Maldonado, Boca/Barracas, Cildañez, Medrano, Del Plata (Sur), Matanza-Riachuelo, Reconquista y Luján.

figurativamente, simbólicamente, modelicamente esta descripción impacta directo en el esquema político argentino:

Nos los representantes del pueblo de la Nación Argentina, reunidos en Congreso General Constituyente por voluntad y elección de las provincias que la componen, en cumplimiento de pactos preexistentes, con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino: invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia: ordenamos, decretamos y establecemos esta Constitución, para la Nación Argentina.

La constitución y el suelo parecen guardar una relación operacional  – se inventa el suelo para consolidar una constitución y se compone una constitución para crear suelo sobre a tierra – y estructura  -se detiene el movimiento de la tierra para espacializar el suelo, o mejor el suelo es el realentamiento del proceso de la tierra, en ese realentar la tierra (el clareo y los trabajos de tierra, la introducción de vegetación que permita sostener el clareo, etc), el realentamiento de los ciclos de la tierra permite generar una hiperestabilizacion de regiones sobre ella, pero al precio de generar una brecha metabólica como la que describe Marx en el capital (“irreparable rift in the interdependent process of social metabolism“). Marx entendió que a lo largo de la historia, es a través del trabajo que los humanos han usado e interactuado con la naturaleza para satisfacer sus necesidades; el metabolismo, o interacción de la sociedad con la naturaleza es por tanto “una condición universal y perpetua”. El suelo en tanto que realentización del proceso de la tierra (de los ecosistemas y de procesos de geotransformación), requiere de una hiperestabilización que se consigue al romper (liberando una cierta carga acumulada) el proceso de formación de nuevas realidades que permite el entrelazamiento de los flujos de energía, materia e información.

Relación operacional y estructural entre política y suelo, que la constatación de que la tierra es un sistema que incluye el agua, sistemas de flujos y reflujos, cambia completamente, se debilita la hiperestabilidad. La solides del suelo, su estabilidad esta debilitada, existe la posibilidad y la potencialidad de un cambio de fase, por tanto el modelo politico-natural tambien debe estar al borde de un cambio de fase.  Vivir sobre la tierra estabilizada como parte pacto politico-tecno-natural no es lo mismo que vivir sobre el agua (elemento menos dominable, o con costos socio-estructurales aun incalculables, Holanda no es Argentina). Tampoco es lo mismo vivir en un entrelazamiento de tierra y agua.

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Sin embargo, en ellas residen el 85% de la población de estas dos jurisdicciones.
Como expusimos en posteos anteriores, en las cuencas metropolitanas se materializan todos los fenómenos urbanos que ya hemos trabajado en este sitio: la distribución demográfica, la hiper densidad poblacional, la contaminación de los arroyos y las cuencas, la deficiente infraestructura sanitaria, la pobreza y las inundaciones.

Habría que pensar división entre campo y ciudad, no tanto como una oposición, sino mas bien como producto, campo y ciudad son términos opuestos resultantes de una operación técnica humana de relación con su medio natural asociado, cuyo resultado es también por tanto una modificación interna del medio humano.

En el grabado del frontispicio del Leviatán de Hobbes (1651), Eyal Weizman descubre una particular relación entre el establecimiento de un pacto social, que asegura una estabilización y control del “estado de naturaleza”, y el medio natural asociado a lo humano. La ley que protege el pacto interhumano es todo aquella región, estable y vacía de procesos naturales incontrolables (como las pestes), el bosque, la fronda. La ley que estabiliza las guerras humanas de unos contra otros (humanos), es la operación de producción de suelo, que, así como en la división campo-ciudad, es también productora de términos extremos de un proceso común a ambos; la operación de sobrediferenciación de regiones con mayor o menor heterogeneidad de procesos genera al mismo tiempo un espacio soberano propiamente humano y una “naturaleza” no humana. Pero lo notorio es que esta separación y puesta a disposición de grandes extensiones de suelo pone al mismo tiempo en duda la existencia o la presencia de lo humano en tanto humano (en la imagen del grabado de Abraham Bosse) en el suelo soberano, no hay humanos en la ciudad del grabado, todos los humanos componen una figura antropomorfa mas allá del horizonte.  Es probable que la ciudad esta siendo asolada por una plaga o sitiada por una flota enemiga, lo cierto que el estado de sitio parece evidente; por tanto estado de sitio no se refiere solo al estado excepcional de peligro ante un enemigo humano sino también y sobre todo ante un enemigo no humano, el principal enemigo del la ley/ciudad es el Estado naturaleza. Hay que tomar en cuenta esta relación estructural entre desmonte y ley.

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Podemos describir mejor el proceso de producción de suelo soberano como proceso de abstracción, se separa un sistema de su medio asociado, aquel a través del cual ese sistema consigue mantener el flujo de energía y materia que le da sustento. Pero la abstracción es un proceso precario, que necesita mas energía de la que usa efectivamente (algo de esto está planteado en la discusión en torno a la tasa de retorno energético (TRE), ya que esa separación requiere de energía colateral al sistema, entendiendo al sistema como el espacio de cohabitación humana, la operatoria metabólica humana, es decir la comunicacion humana con medio asociado.

Resulta interesante revisar los primeros dibujos y crónicas de la ciudad de Buenos Aires, es un caso donde la producción de suelo y espacio soberano coinciden con la fuerte presencia del agua (plano final en el frontispicio del Leviatán, figura libre de soberanía en la lectura de Carl Schmitt)

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Esto se hace más claro aún en el escudo de la ciudad (1649 ) y los que le siguieron: En ese entonces la Ciudad se declara carente de escudo propio y en 1649 se propone un modelo de escudo de armas (fig. a), en el que aparece una paloma radiante, volando de frente, con la cabeza vuelta hacia la izquierda, tal como se reproduce a continuación, con un mar agitado por debajo y un ancla que muestra una uña fuera del agua, aludiendo puerto.

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La sobreimpresión de una capa material de dimensiones geomorficas a la tierra, la trama urbana actual, es producto de su suelificación, una operación de detenimiento de procesos metabólicos para generar zonas neoténicas para el desarrollo humano a gran escala. Esta operación es conexa con la de la impermeabilización rural fruto de la siembra directa, el desmonte y la simplificación de los procesos de superficie; el aumento de superficie y altura de las napas. campo y ciudad son operaciones/estructuras en las que se juega la relación entre tierra, agua y aire; lucha de interface por la hiperestabilización.

La brecha metabólica implica una unificación estructural y operacional de campo y ciudad.

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Resultaría poco sensato analizar las condiciones antes expuestas, en todas las cuencas metropolitanas. La razón es sencilla: en ellas viven la totalidad de las personas del AMBA y las diferencias que podríamos encontrar en otras divisiones geográficas, se perderían.
En todo caso, sí es importante conocer las cuencas metropolitanas como también lo que supone que dentro de las mismas se desarrolle el fenómeno urbano, demográfico y productivo más importante (y caótico) de Argentina.
Qué supone que, en un territorio plagado de cuencas, exista esta trama urbana? Decididamente, la modificación del entorno natural, impacta en el equilibrio hídrico que existe en las cuencas. Al modificarse los cursos naturales de recorrido hacia el Río de la Plata y, mediante la edificación descontrolada, la capacidad de absorción genera una menor tolerancia superficial ante períodos de lluvia.

El proceso de la tierra, un proceso de permanente diferencia de potenciales,  con una alta capacidad para producir sistemas, pero también para desfasarse de sí mismos, es el medio asociado de lo urbano: Este medio asociado puede ser descrito como flujos de materia, energía e información primaria, entendiendo a esta última como las capacidades organizacionales de lo no humano.

En síntesis, empezamos a escuchar con mayor frecuencia de zonas que se inundan. Sin entrar en galimatías de cambio climático, hoy, el manejo de las inundaciones en las cuencas metropolitanas, es un problema de índole gubernamental.

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Las cuencas engloban a 15 millones de personas. 5 de ellas corresponden exclusivamente a CABA y las restantes comparten jurisdicción o son exclusivas de la provincia de Buenos Aires. 
La densidad poblacional de algunas (las de CABA principalmente) es altísima. Las cuencas de Radio Antiguo, Vega, Erezcano y Maldonado, van de 26 mil a 18 mil personas por km2. Como también hay cuencas como la Del Plata, Matanza – Riachauelo o Reconquista, donde viven entre 2 a 4 millones de personas.

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Cuando encaramos el tema de las cuencas metropolitanas, vamos descubriendo que en cada cuenca existen problemáticas puntuales pero también comunes, como antecedentes de inundaciones cada vez más recurrentes, modificaciones sustanciales de la estructura urbana acelerada en los últimos años, así como signos notorios de obsolescencia en las redes hídricas y corredores.
Si algo recogemos como conclusiones de estos estudios, es la recomendación de una urbanización algo más racional y planificada (cuestión imposible en AMBA) así como la recuperación cartográfica de los flujos naturales de las cuencas. La contemplación y respeto de estos mapas naturales ante la edificación, mejoraría notoriamente el poder de absorción y recorrido del esqueleto de las cuencas. De este modo no sería un territorio tan vulnerable a las inundaciones y así evitaríamos andar esquivando charcos, como hacemos cada tanto.

Como siempre sostenemos, los mapas son necesarios para abordar una temática social o urbana. No encontramos las cuencas metropolitanas bonaerenses mapeadas como insumos para trabajos o investigaciones. Va nuestro aporte.

Falta de mapas que implica falta percepción sobre la constitución provisoria del suelo. No hay mapas por que se impone aún hoy una visión abstracta (separada, sustraída de su medio, anulada en su relacionalidad constitutiva). La falta de mapas es toda una declaración política, ante una realidad de planos heterogéneos pretendemos imponer un sistema abstracto bidimensional, los límites de la ciudad y del espacio soberano en relación al “estado de naturaleza” son aún pensados como un sistema de curvas excluyentes. La emergencia de las cuencas implica un tipo de cartografía primero tridimensional (napa bajo superficie, rios bajo la ciudad) y luego tetradimensional, conteniendo una dimensión de desplazamiento irreversible, una dimensión temporal o mejor dicho histórica. No habitamos en territorios o sobre el suelo, habitamos dentro de procesos permanentes de formación y de-formación multidimensionales. Qué política humana para una relacionalidad irreversible?

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